Dejame explicarte...




¿Qué es el SIDA y qué es el VIH?

El SIDA es una enfermedad que debilita al sistema de defensas del cuerpo humano, dejando así a la persona expuesta a infecciones y a algunos tipos de cáncer. Las siglas corresponden a lo siguiente:

Síndrome: Es un conjunto de síntomas (aquello que la persona siente) y signos (lo que el médico puede ver) que caracterizan a determinada enfermedad.
Inmuno: Se refiere al sistema inmunológico que es el que se ve debilitado por la enfermedad.
Deficiencia: Hace que no funcionen nuestras defensas de forma adecuada.
Adquirida: No es algo congénito, uno debe de hacer algo para contagiarse y desarrollar esta enfermedad.

Esta enfermedad es causada por un agente llamado VIH, que sus siglas corresponden a:

Virus: Es un agente invasor, un microbio, algo muy pequeño. Otros ejemplos de virus son el virus que produce la gripe y el virus que produce la varicela.

Inmunodeficiencia: Como en las siglas anteriores, el mal funcionamiento del sistema inmunológico.

Humano: Este virus afecta exclusivamente a los seres humanos y no puede vivir fuera de un ser humano, ni siquiera en otras formas animales.

De estas dos definiciones podemos deducir que estos dos conceptos, aunque muy relacionados, son diferentes entre sí. El VIH es un virus que causa el SIDA, una enfermedad. Puede parecer lógico pero es importante mantenerlo en mente para cuando posteriormente comentemos la diferencia entre quienes tienen VIH y quienes tienen SIDA.

¿Qué es el Sistema Inmunológico?

El cuerpo humano está compuesto de muchos sistemas biológicos, que son a su vez un conjunto de órganos que funcionan para un objetivo común. ¿Qué sistemas conoce usted que tiene su cuerpo y para qué funcionan? Por ejemplo, el sistema respiratorio es aquel que nos permite hacer el intercambio de bióxido de carbono por oxígeno. El sistema digestivo el que nos permite sacar lo provechoso de los alimentos que comemos. El sistema nervioso es aquel que permite la comunicación y la coordinación entre las diferentes partes del cuerpo.

El sistema Inmunológico (S.I.) es el responsable de protegernos de aquellas cosas que son extrañas a nuestro cuerpo. Su trabajo es diferenciar lo propio de lo no propio, es como un agente de seguridad que no permite la entrada o permanencia de gente que no conoce dentro de un edificio. Estos "no propios" son en la mayoría de los casos agentes infecciosos (p.e. bacterias, hongos o virus, etc.) pero pueden ser también células que han dejado de funcionar porque son viejas o porque han mutado (cambiado) y se han vuelto extrañas como en el caso del cáncer.

El S.I. está compuesto por órganos como el timo, el bazo, los ganglios linfáticos y por algunas células que circulan y otras que están situadas dentro de diferentes órganos. Todas estas células y órganos se coordinan para lograr la defensa del organismo. Este sistema es tan importante que si deja de funcionar correctamente es fatal para la persona.

En el siglo XX se hicieron avances importantísimos en el conocimiento del S.I. que merecieron a sus autores varios premios Nobel. Para efectos de esta guía, comentaremos en forma general el funcionamiento de este sistema para poder entender cómo lo afecta el VIH. Las células que circulan en la sangre y que son parte del sistema inmunológico se llaman en conjunto leucocitos (leuko; blanco; cito: célula). De entre ellas vamos a mencionar las siguientes:

  1. Linfocitos: Son un grupo de células que en el adulto se producen en la médula ósea, que se encuentra dentro de los huesos. Se dividen a su vez en dos grupos de acuerdo con el sitio en donde maduran:

    1. Linfocitos B: Su nombre proviene de una estructura de las aves que se llama "bursa de Fabricio". En los seres humanos nacen en la médula ósea y se desarrollan ahí mismo, aunque en otro micro ambiente.

      Su función principal es la generación de anticuerpos, que son unas sustancias químicas que se pegan a los antígenos ( partes de los agentes extraños que el SI puede reconocer). Tanto los antígenos como los anticuerpos están compuestos de proteínas, a veces acompañados de otras moléculas. Cuando los anticuerpos se pegan a lo que quieren atacar pueden en algunos casos destruirlo, inhabilitarlo o señalarlo para que otras células terminen el trabajo.

      Para que los linfocitos B se activen, que liberen anticuerpos, es necesario que tengan un contacto con el antígeno o que otra célula le mande una señal. La forma de activación depende del agente y de su antígeno.

    2. Linfocitos T: Se llaman así porque después de crearse en la médula, viajan al timo donde aprenden a realizar su trabajo. Ellos a su vez se dividen en:

      1. Linfocitos TC (citotóxicos): Estos son llamados también T CD8 porque tienen la molécula CD8 que los identifica. Su función es destruir células que no funcionan correctamente. Pueden ser algunas veces activados por contacto pero algunas veces necesitan mediación de otras células. Son importantes en la detección del cáncer.

      2. Linfocitos TH (helper - cooperador): Son llamados también T CD4 porque tienen esta molécula. Se llaman cooperadores porque ayudan a las otras células. Ellos son como los directores de la orquesta muchas veces, los que por medio de señales químicas dicen quienes deben de "tocar" y en qué momento. Ellos captan por medio de receptores al antígeno, procesan la información y llaman a otras células al combate. Esas otras células pueden ser los linfocitos B, los Tc, los macrófagos u otros.

  2. Monocitos - Macrófagos: Estas son células un poco más grandes que los linfocitos y tienen como función fagocitar (comerse) a los agentes nocivos. Pueden comerlos después de haber sido señalados o puede también ayudar a los linfocitos a presentarles el antígeno. Las mencionamos porque son células por medio de las cuales el VIH puede viajar. También tienen la molécula CD4. El VIH no las afecta, pero puede usarlos como "taxi" para viajar por el cuerpo.

  3. Otras células son los neutrófilos, basófilos, eosinófilos pero de ellos no es necesario que hablemos porque no intervienen con el VIH.

    Un sistema inmunológico normal funciona de manera coordinada. No siempre las vías de coordinación son las mismas, pero la que explicaremos tiene importancia porque es la que deja de funcionar en el SIDA.

¿Cómo ataca el VIH al Sistema Inmunológico?

Una de las formas que el S.I. se organiza para luchar contra las enfermedades es a través del mando del linfocito T cooperador. Cuando el antígeno entra al cuerpo es reconocido por una célula presentadora de antígeno (p.e. el macrófago). Este "se come" al agente y lo procesa para enseñarle partes importantes (antígenos) al linfocito T CD4. Cuando este "ve" al antígeno se activa y produce una voz de alerta (una serie de señales químicas) que activan a la célula que le toca actuar. Este director de orquesta, gerente general del ejército, es el que "decide" en esta vía lo que se debe de hacer y quién lo debe de hacer.

Cuando el VIH entra al sistema, busca al linfocito CD4 que es a quién quiere atacar. El enemigo es inteligente y ataca al que toma las decisiones dejando indefenso al sistema que no puede actuar sin instrucciones. Cuando encuentra al linfocito T cooperador puede destruirlo o quedarse dentro de él. Cuando se queda dentro de él, además de que cambia el código genético de la célula; puede quedarse dormido, quedito; o conquistar al núcleo, que es su centro de mando, y hacerlo producir más VIH para poder exportar. Cuando ya ha producido lo que necesita destruye al linfocito y deja salir las copias que van a conquistar otros linfocitos. Cuando un linfocito CD4 es invadido, deja de funcionar por lo que se produce la enfermedad al romperse la vía.

¿Cómo se traduce el efecto microbiológico a la vida de la persona? ¿Qué es lo que le pasa al paciente, lo que siente? Cuando el SI se ha debilitado lo suficiente, el individuo va a quedarse sin una parte de su sistema de defensa, la vía que es gobernada por el linfocito CD4. En ese momento se queda a merced de infecciones oportunistas, que son infecciones que raramente ocurren en personas inmunocompetentes (que tienen el SI bien). Algunos ejemplos de estas infecciones son la tuberculosis, la neumonía por pneumocystis carinii, la candidiasis oral o esofágica entre otras.

La forma en que el VIH ataca al Sistema Inmunológico se puede resumir de la siguiente forma:

  1. El virus entra en la circulación sanguínea

  2. El virus se adhiere al linfocito

  3. La pared del virus se abre y deja al desnudo el ARN vírico

  4. El ARN vírico se transcribe en ADN, se introduce en el núcleo del linfocito y pasa a formar parte del código genético de la célula.

LUEGO PUEDE EVOLUCIONAR DE DOS FORMAS:

El virus permanece dormido, la célula T4 infectada continúa viviendo normalmente. La infección persiste sin que la persona presente síntomas. Las células T4 infectadas de esta persona pueden transmitirse (por la sangre o las secreciones sexuales) a otras personas e infectarlas. El virus del SIDA infecta también de forma crónica a otros glóbulos blancos, los macrófagos, pero no los mata. El macrófago se convierte en una especie de "caballo de Troya" que lleva oculto al invasor hasta cualquier sitio del cuerpo humano.

El virus se vuelve activo y se reproduce en la célula hasta que ésta estalla y libera un gran número de virus que infectarán a otros linfocitos T4.

Cuando una cantidad importante de células T4 del organismo ha sido destruida a consecuencia de la infección por el virus, las defensas inmunitarias del organismo se hallan debilitadas. El riesgo de aparición de los síntomas del SIDA es muy elevado.

¿Cómo se sabe si una persona está infectada?

Para saber si una persona ha sido infectada es necesario realizar unas pruebas de laboratorio. Actualmente las más utilizadas para determinar en la población general la presencia del VIH son el ELISA y el Western Blot. El ELISA se realiza primero por ser más barato, más simple y porque genera menos falsos negativos (pruebas que son negativas pero hay infección). El Western Blot se utiliza como prueba confirmatoria.

Ambos trabajan bajo el mismo principio de detección de anticuerpos, aquellas sustancias químicas que dijimos que el linfocito B hacía para atacar a los agentes infecciosos. Cuando entra el organismo en contacto con el VIH va a producir anticuerpos que son específicos contra el VIH. Se toman muestras de sangre de la persona y si esta tiene los anticuerpos la prueba es positiva. Sin embargo, es muy importante mencionar que estos anticuerpos toman su tiempo en producirse, por lo que existe el período de ventana (véase más adelante).

Cuando una muestra contiene anticuerpos para el VIH y la prueba es positiva, se dice que la persona es seropositiva o VIH positiva. Esto no implica que la persona está enferma en este momento.

Existen otras pruebas que detectan directamente los antígenos, detectan al virus mismo y por eso no hay que esperar a los anticuerpos. Estas son sin embargo muy laboriosas, requieren de personal y equipo muy calificado, y son muy caras por lo que no sirven como pruebas de tamizaje.

Períodos de la infección

Cuando una persona es infectada por el VIH no muere de inmediato. Es necesario un tiempo para que el virus se desarrolle y produzca el debilitamiento del SI característico de la enfermedad. Este tiempo se ha dividido en tres períodos para fines académicos y del trabajo en prevención. La duración de los períodos depende de cada organismo y de los cuidados que tenga la persona, entre otros. Los tiempos son variables. En todos los períodos la persona puede infectar a otras personas.

  1. Período de ventana: Es el período que transcurre desde el momento en que la persona se infecta hasta que genera suficientes anticuerpos como para dar una prueba positiva. En este período la persona no puede darse cuenta por las pruebas de que está infectado, pero puede infectar a otras personas. De hecho, a los pocos días de haberse infectado se da una multiplicación masiva del virus antes de que el organismo pueda estabilizarse y eso hace que las personas sean aún más infecciosas. Este período puede durar de 3 a 6 meses.

  2. Período de latencia o asintomático: Transcurre del final del período de ventana hasta que se comiencen a dar síntomas. Existen diferentes criterios para determinar el fin del período de latencia y el inicio del siguiente pero tal vez este es el más claro. En este período, la prueba dará positiva porque ya existen anticuerpos pero la persona NO ESTÁ ENFERMA, simplemente lleva el virus. Igualmente puede infectar a los demás. Este período puede durar hasta 10 años si la persona utiliza medicamentos especiales y cuida la dieta y en general su estilo de vida.

    Para ejemplificar este período puede usted recordar la varicela, que es otra enfermedad viral. Esta tiene un período de latencia de aproximadamente 15 días donde la persona (usualmente un infante) no muestra ningún síntoma en particular. Tal vez una fiebre leve o síntomas de resfriado común. Al terminarse el período es cuando aparecen el exantema (las ronchas) y nos damos cuenta de la enfermedad. Durante ese período ya muchos de los niños y niñas con los que convive están infectados y desarrollarán la enfermedad. El VIH no se transmite tan fácilmente como el virus de la varicela.

  3. Período sintomático o SIDA: Este es el período en que la persona presenta el síndrome completo a causa de las infecciones oportunistas. Su sistema está ya tan debilitado que no puede luchar contra ellas y la persona está entonces enferma. Este período puede durar de 1 año y medio a dos años en promedio. No es hasta este momento en que podemos decir que la persona tiene SIDA. En las etapas anteriores decimos sólo que es seropositivo o VIH positivo.

Algunos síntomas y signos que las personas enfermas pueden presentar son:

  • Pérdida de peso de más del 10% del peso corporal

  • Fiebre por más de un mes

  • Diarrea crónica por más de un mes

  • Fatiga persistente

  • Inflamación de los ganglios

  • Tos persistente por más de un mes

TODOS los signos y síntomas del SIDA son inespecíficos. Esto quiere decir que usted puede tener cualquiera de ellos o cualquier combinación y no tener SIDA. Por eso la única forma de saber si una persona tiene o no tiene SIDA es por medio de un examen de sangre realizado en un laboratorio clínico.

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